viernes, 23 de diciembre de 2011

La Navidad 2011 ya llegó en el cielo ¿Y en tu corazón?

Querid@s amig@s

en estos últimos días he quedado muy impresionado de dos imágenes que vienen desde el cielo y que no podrían representar mejor el sentido de la Navidad.

La primera ha sido tomada a las 00:30 hora peruana del jueves 22 de diciembre de 2011, en el mismo instante del solsticio de verano para nosotros en el hemisferio sur. Quiere decir que las horas de luz (el día) obtuvieron su mayor duración y empezó la nueva estación.
Se puede observar la tierra totalmente sumergida en las tinieblas. En la parte oscura se distinguen la forma de las nubes y las luces de las ciudades de América. ¿Logras reconocer Lima? Si no puedes, ¡pasa a saludarme que te la muestro!
Pero por cierto lo más lindo e impresionante es el rayo de sol que surge a la derecha del mundo por el este.



Horas antes, en las vísperas del día 21 habíamos orado con esta maravillosa antífona:
"Oh sol que naces de lo alto, resplandor de la luz eterna, sol de justicia, ven a iluminar a los que viven en tinieblas y en sombras de muerte".
En la foto parece que con el solsticio de invierno Dios cumpla nuestra invocación y la profecía que encargó a Isaías:
El pueblo que caminaba en las tinieblas vio una luz grande.
A los que vivían en tierra de sombras, una luz les brilló
.
La tierra está muy oscura, pero las luz divina rompe las tinieblas y viene a nosotros con el nacimiento de Cristo cuya fecha se ubicó tradicionalmente el 25 de diciembre en correspondencia del fenómeno celeste del solsticio.

El mismo día de ayer, 22 de diciembre, una segunda foto me sorprendió aun más: es la Cometa Lovejoy C/2011 w3. La foto fue tomada desde Vicuña, en el cercano país de Chile.
No imaginaba que para calentar nuestros corazones fríos y alimentar nuestra esperanza Dios nos estaba enviando en la Navidad 2011 otra cometa, cuyo bonito nombre en castellano significa "Amor y alegría"



Definitivamente en el cielo austral la Navidad ya llegó.

¿Y en tu corazón? ¿Todavía hay espacio para que nazca el Niño Dios?




jueves, 8 de diciembre de 2011

La bendición de la Inmaculada restituye la creación a su estatuto y su fin

En la festividad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María encuentro en la lectura patrística del breviario una reflexión muy original de san Anselmo quien no se queda en el dato teológico de la estupefaciente vocación de María sino profundiza sus implicancias para toda la naturaleza.
Según el Benedictino, por la bendición de María, queda bendecida toda la naturaleza:
"El cielo, los astros, la tierra, los ríos, el día, la noche, y todo lo que se halla sometido al podre y al servicio del hombre (...) han sido en cierto modo resucitados por ti y dotados de una gracia inefable".
Lo más interesante me parece la argumentación:
"Porque todas estas cosas estaban como muertas, al haber perdido su congénita dignidad de servir al dominio y utilidad de los que alaban a Dios, que para eso habían sido creadas; estaban oprimidas y afeadas por el abuso de los que servían a los ídolos,para los cuales no habían sido creadas. Ahora se alegran como si hubieran vuelto a la vida".
Anselmo da palabra a la naturaleza que regocija por volver a su destino originario.
De definitiva actualidad me parece la frase resaltada en que se habla del abuso a la naturaleza por los que sirven a los ídolos. Quizás en día de hoy el "ídolo único" es la riqueza y el beneficio personal. Por eso la naturaleza sufre y hasta puede ser destruida, no tanto por el dominio del hombre, sino porque este dominio no se somete a Dios como su fin sino a las "leyes" de la economía de mercado.
El hombre que tiene a Dios por su meta no destruyó la naturaleza en la medida en que lo están haciendo las impersonales multinacionales.
El dominio sobre la creación es "relativo": todo es del hombre, pero el hombre de Dios.
Si nos olvidamos este dato perdemos totalmente la brújula y caminamos hacia la muerte por autodestrucción.
En fin, Anselmo de Aosta nos hace volver al Dios que es todo en todo.
"Es como si hubiesen saltado de alegría por esta gracia nueva e inapreciable, al sentir que el mismo Dios, su mismo creador, no sólo reinaba sobre ellas de un modo invisible, sino que incluso lo vieron en medio de ellas, santificándolas visiblemente con su uso. Estos bienes tan grandes provinieron a través del fruto bendito del vientre sagrado de la Virgen María".

lunes, 21 de noviembre de 2011

¿Hay acaso algo más bello que una mano tendida?

¿Quien podría resistirse a una invitación al dialogo tan hermosa y sabia?

 Por último, quisiera utilizar la imagen de la mano. Esta compuesta por cinco dedos muy diferentes entre sí. Sin embargo, cada uno de ellos es esencial y su unidad forma la mano. El buen entendimiento entre las culturas, la consideración no altiva de unos hacia otros y el respeto de los derechos de cada uno, son un deber vital. Se ha de enseñar esto a todos los fieles de las diversas religiones. El odio es un fracaso, la indiferencia un callejón sin salida y el diálogo una apertura. ¿No es ese el buen terreno donde sembrar la simiente de la esperanza? Tender la mano significa esperar a llegar, en un segundo momento, a amar. Y, ¿hay acaso algo más bello que una mano tendida? Esta ha sido querida por Dios para dar y recibir. Dios no la ha querido para que mate (cf. Gn4,1ss) o haga sufrir, sino para que cuide y ayude a vivir. Junto con el corazón y la mente, también la mano puede hacerse un instrumento de diálogo. Puede hacer florecer la esperanza, sobre todo cuando la mente balbucea y el corazón recela.

Benedicto XVI a las autoridades civiles, políticas y religiosas de Benín, 19 de noviembre de 2011

domingo, 20 de noviembre de 2011

Tres imágenes de la esperanza para los confirmandos 2011

El día de ayer el papa Benedicto XVI terminó el discurso a las autoridades civiles, políticas y religiosas de Benin (África) con estas palabras en que retoma tres imágenes bíblicas para indicar el valor de la esperanza cristiana. El día de hoy dedico estas palabras a los jóvenes que se confirman en nuestra parroquia Jesús Divino Maestro.

Según la Sagrada Escritura, hay tres símbolos que describen la esperanza para el cristiano: 

  • el yelmo, que le protege del desaliento (cf. 1 Ts 5,8), 
  • el ancla segura y firme, que fija en Dios (cf. Hb6,19 ), 
  • y la lámpara, que le permite esperar el alba de un nuevo día (cf. Lc 12,35-36). 

Tener miedo, dudar y temer, acomodarse en el presente sin Dios, y también el no tener nada que esperar, son actitudes ajenas a la fe cristiana (cf. S. Juan Crisóstomo, Homilía XIV sobre la Carta a los Romanos, 6: PG 45, 941C) y también, creo yo, a cualquier otra creencia en Dios. La fe vive el presente, pero espera los bienes futuros. Dios está en nuestro presente, pero viene también del futuro, lugar de la esperanza. El ensanchamiento del corazón no es sólo la esperanza en Dios, sino también la apertura al cuidado de las realidades corporales y temporales para dar gloria a Dios. Siguiendo los pasos de Pedro, del que soy sucesor, deseo que vuestra fe y vuestra esperanza estén puestas en Dios (cf. 1 P 1,21.

  Benedicto XVI en Benin (Africa) 19 de noviembre 2011

jueves, 10 de noviembre de 2011

Mi última carta a la comunidad pastoral del Cono Sur: "Conectar los puntos"

El pasado cinco de octubre fallecía una de las mentes más revolucionarias y admiradas de nuestra época, el fundador de Apple, Steve Jobs, icono de un mundo que cambia gracias a la tecnología. Pero más que por sus inventos, muchas personas lo recordaron por su emblemático discurso dirigido a los graduados de la universidad de Standford. Quisiera mencionar el primer argumento del discurso ese: “CONECTAR LOS PUNTOS”. Jobs recordó algunas experiencias aparentemente negativas, como el dejar la universidad para dedicarse a un curso de caligrafía. Pero agregó que diez años después los momentos difíciles de su juventud se habían transformado en las bases de su éxito empresarial. Y comentó: “Por supuesto era imposible conectar los puntos mirando hacia el futuro cuando estaba en la universidad. Sin embargo, fue muy, muy claro mirando hacia el pasado”. También invitó a los jóvenes a tener una confianza positiva: “Tienen que confiar en que los puntos de alguna manera se conectarán en su futuro”.

Amados hermanos del cono sur de Huacho, también para mi llegó el momento de considerar los diferentes acontecimientos de mi estadía en Perú para encontrar el sentido más profundo de lo vivido. En efecto mi convenio de servicio con la diócesis de Huacho se cumple en el próximo enero de 2012, y por este motivo miro con mucho agradecimiento a Dios por todo lo vivido en estos últimos años. No todo ha sido bonito, no todo ha sido grato, pero estoy sumamente contento de haber servido a Dios como mejor pude y de que muchísimas personas valoran todo lo que se hizo en bien de nuestro pueblo.

El Consejo Pastoral Parroquial ha motivado a todos los grupos e instituciones parroquiales a que se realice una memoria colectiva resaltando el aporte recibido a través de la presencia de los sacerdotes de Milán que estuvieron a cargo de nuestra parroquia a lo largo de 22 años. Asimismo nos prepararemos a acoger el nuevo párroco que mons. Santarsiero ponga en nuestra comunidad.

No siempre es fácil entender porque pasan las cosas, pero los cristianos sabemos de que manera los puntos “se conectarán en su futuro”: será a la luz del Cristo glorioso, que tiene la llaves de la historia. En efecto el Adviento cristiano que empezamos en este mes de noviembre nos permite mirar a nuestra peregrinación terrena, no solamente con las ansias del día presente, sino desde la perspectiva final de Cristo que viene, en la cual Dios será todo en todos. Por algo pasan las cosas y Dios sabe el porqué. Nosotros lo entenderíamos mejor si consideráramos nuestra vida presente a partir de la meta.

Con esta reflexión les deseo a todos un motivador tiempo de Adviento y una gozosa Navidad del Señor.

Bendiciones, padre Ambrogio Cortesi

P.S. En la parroquia Jesús Divino Maestro seguirá la presencia de los laicos misioneros Massimo Merli y Laura Carniel

lunes, 31 de octubre de 2011

Shemá Israel, Credo y "Redditio Symboli"

Shemá Israel (Del hebreoשְׁמַע יִשְׂרָאֵל, "Oye, oh Israel"), son las primeras palabras y el nombre de una de las principales plegarias de la religión judía en la que se manifiesta su credo en un solo Dios. Los creyentes la recitan dos veces por día, en las oraciones de la madrugada y del atardecer.
El texto de esta oración se encuentra en Dt 6,4ss. Reporto la primera parte:
4 Escucha, Israel: Yavé, nuestro Dios, es Yavé-único. 5 Y tú amarás a Yavé, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. 6 Graba en tu corazón los mandamientos que yo te entrego hoy, 7 repíteselos a tus hijos, habla de ellos tanto en casa como cuando estés de viaje, cuando te acuestes y cuando te levantes. 

San Agustín en un comentario al Credo católico retoma estas expresiones bíblicas para para aplicarlas al símbolo de la fe. Las recuerda Benedicto XVI en su reciente Motu Proprio con el que se convoca el "Año de la fe" al n. 9:

“No por casualidad, los cristianos en los primeros siglos estaban obligados a aprender de memoria el Credo. Esto les servía como oración cotidiana para no olvidar el compromiso asumido con el bautismo. San Agustín lo recuerda con unas palabras de profundo significado, cuando en un sermón sobre la redditio symboli, la entrega del Credo, dice: «El símbolo del sacrosanto misterio que recibieron todos a la vez y que hoy han recitado uno a uno, no es otra cosa que las palabras en las que se apoya sólidamente la fe de la Iglesia, nuestra madre, sobre la base inconmovible que es Cristo el Señor. […]Recibieron y recitaron algo que deben retener siempre en su mente y corazón y repetir en su lecho; algo sobre lo que tienen que pensar cuando están en la calle y que no deben olvidar ni cuando comen, de forma que, incluso cuando duermen corporalmente, vigilan con el corazón»


El nombre latino con que se conoce esta etapa en el Ritual de la Iniciación Cristiana de Adultos de la Iglesia catolica (RICA), es "Traditio Symboli" que quiere decir, la "Entrega del Símbolo"; ¿que Simbolo?, el Simbolo de la Fe, comunmente conocido como el CREDO.
Luego, después de su Bautismo, los catecúmenos hacían "Redditio Symboli" o sea  "devolver a la Iglesia" el Credo que habían recibido, a través de su profesión en público.