Mostrando entradas con la etiqueta Oración. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Oración. Mostrar todas las entradas

domingo, 20 de noviembre de 2011

Tres imágenes de la esperanza para los confirmandos 2011

El día de ayer el papa Benedicto XVI terminó el discurso a las autoridades civiles, políticas y religiosas de Benin (África) con estas palabras en que retoma tres imágenes bíblicas para indicar el valor de la esperanza cristiana. El día de hoy dedico estas palabras a los jóvenes que se confirman en nuestra parroquia Jesús Divino Maestro.

Según la Sagrada Escritura, hay tres símbolos que describen la esperanza para el cristiano: 

  • el yelmo, que le protege del desaliento (cf. 1 Ts 5,8), 
  • el ancla segura y firme, que fija en Dios (cf. Hb6,19 ), 
  • y la lámpara, que le permite esperar el alba de un nuevo día (cf. Lc 12,35-36). 

Tener miedo, dudar y temer, acomodarse en el presente sin Dios, y también el no tener nada que esperar, son actitudes ajenas a la fe cristiana (cf. S. Juan Crisóstomo, Homilía XIV sobre la Carta a los Romanos, 6: PG 45, 941C) y también, creo yo, a cualquier otra creencia en Dios. La fe vive el presente, pero espera los bienes futuros. Dios está en nuestro presente, pero viene también del futuro, lugar de la esperanza. El ensanchamiento del corazón no es sólo la esperanza en Dios, sino también la apertura al cuidado de las realidades corporales y temporales para dar gloria a Dios. Siguiendo los pasos de Pedro, del que soy sucesor, deseo que vuestra fe y vuestra esperanza estén puestas en Dios (cf. 1 P 1,21.

  Benedicto XVI en Benin (Africa) 19 de noviembre 2011

lunes, 31 de octubre de 2011

Shemá Israel, Credo y "Redditio Symboli"

Shemá Israel (Del hebreoשְׁמַע יִשְׂרָאֵל, "Oye, oh Israel"), son las primeras palabras y el nombre de una de las principales plegarias de la religión judía en la que se manifiesta su credo en un solo Dios. Los creyentes la recitan dos veces por día, en las oraciones de la madrugada y del atardecer.
El texto de esta oración se encuentra en Dt 6,4ss. Reporto la primera parte:
4 Escucha, Israel: Yavé, nuestro Dios, es Yavé-único. 5 Y tú amarás a Yavé, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. 6 Graba en tu corazón los mandamientos que yo te entrego hoy, 7 repíteselos a tus hijos, habla de ellos tanto en casa como cuando estés de viaje, cuando te acuestes y cuando te levantes. 

San Agustín en un comentario al Credo católico retoma estas expresiones bíblicas para para aplicarlas al símbolo de la fe. Las recuerda Benedicto XVI en su reciente Motu Proprio con el que se convoca el "Año de la fe" al n. 9:

“No por casualidad, los cristianos en los primeros siglos estaban obligados a aprender de memoria el Credo. Esto les servía como oración cotidiana para no olvidar el compromiso asumido con el bautismo. San Agustín lo recuerda con unas palabras de profundo significado, cuando en un sermón sobre la redditio symboli, la entrega del Credo, dice: «El símbolo del sacrosanto misterio que recibieron todos a la vez y que hoy han recitado uno a uno, no es otra cosa que las palabras en las que se apoya sólidamente la fe de la Iglesia, nuestra madre, sobre la base inconmovible que es Cristo el Señor. […]Recibieron y recitaron algo que deben retener siempre en su mente y corazón y repetir en su lecho; algo sobre lo que tienen que pensar cuando están en la calle y que no deben olvidar ni cuando comen, de forma que, incluso cuando duermen corporalmente, vigilan con el corazón»


El nombre latino con que se conoce esta etapa en el Ritual de la Iniciación Cristiana de Adultos de la Iglesia catolica (RICA), es "Traditio Symboli" que quiere decir, la "Entrega del Símbolo"; ¿que Simbolo?, el Simbolo de la Fe, comunmente conocido como el CREDO.
Luego, después de su Bautismo, los catecúmenos hacían "Redditio Symboli" o sea  "devolver a la Iglesia" el Credo que habían recibido, a través de su profesión en público.

sábado, 8 de octubre de 2011

San Pablo y Khalil Gibran para el matrimonio de Yulesa y David


Hoy, 8 de octubre de 2011 se realiza el matrimonio de Yulesa y David.
Una larga amistad y colaboración me vincula con Yulesa, que es una de las fundadora y actual gerente de Tejesol.
Habiendo los novios elegido la lectura del 1Cor 13, el himno del amor de Pablo, quisiera comentar estas palabras con la expresión poética de Khalil Gibran en su inolvidable libro "El Profeta".

lunes, 22 de junio de 2009

Oración de papa Benedicto XVI por el año sacerdotal

Señor Jesús
En San Juan María Vianney Tú has querido dar a la Iglesia la imagen viviente y una personificación de tu caridad pastoral.
Ayúdanos a bien vivir en su compañía, ayudados por su ejemplo en este Año Sacerdotal.
Haz que podamos aprender del Santo Cura de Ars delante de tu Eucaristía; aprender cómo es simple y diaria tu Palabra que nos instruye, cómo es tierno el amor con el cual acoges a los pecadores arrepentidos, cómo es consolador abandonarse confidencialmente a tu Madre Inmaculada, cómo es necesario luchar con fuerza contra el Maligno.
Haz, Señor Jesús, que, del ejemplo del Santo Cura de Ars, nuestros jóvenes sepan cuánto es necesario, humilde y generoso el ministerio sacerdotal, que quieres entregar a aquellos que escuchan tu llamada.
Haz también que en nuestras comunidades –como en aquel entonces la de Ars– sucedan aquellas maravillas de gracia, que tu haces que sobrevengan cuanto un sacerdote sabe 'poner amor en su parroquia'.
Haz que nuestras familias cristianas sepan descubrir en la Iglesia su casa –donde puedan encontrar siempre a tus ministros– y sepan convertir su casa así de bonita como una iglesia.
Haz que la caridad de nuestros Pastores anime y encienda la caridad de todos los fieles, en tal manera que todas las vocaciones y todos los carismas, infundidos por el Espíritu Santo, puedan ser acogidos y valorizados.
Pero sobre todo, Señor Jesús, concédenos el ardor y la verdad del corazón a fin de que podamos dirigirnos a tu Padre celestial, haciendo nuestras las mismas palabras, que usaba San Juan María Vianney:

'Te amo, mi Dios, y mi solo deseo
es amarte hasta el último respiro de mi vida.
Te amo, oh Dios infinitamente amable,
y prefiero morir amándote
antes que vivir un solo instante si amarte.
Te amo, Señor, y la única gracia que te pido
es aquella de amarte eternamente.
Dios mío, si mi lengua
no pudiera decir que te amo en cada instante,
quiero que mi corazón te lo repita
tantas veces cuantas respiro.
Ti amo, oh mi Dios Salvador,
porque has sido crucificado por mí,
y me tienes acá crucificado por Ti.
Dios mío, dame la gracia de morir amándote
y sabiendo que te amo
'. Amén.