miércoles, 1 de octubre de 2008

El primero de octubre y el mes misionero

Hoy primero de octubre, día en que cumplo mis 42 añitos empieza el mes misionero.
La lectura del evangelio del día no podría ser más alentadora, ya que se trata de tres encuentros de Jesús con tema la vocación. Al centro resuena el imperativo categórico: Sígueme. Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve a anunciar el Reino de Dios.
Nada más necesario que renovar en este día la vocación al seguimiento del Maestro.
A la vez recordamos a Santa Teresa del Niño Jesús, patrona de las misiones, que en la lectura del breviario nos recuerda la vocación central que anima la misión y toda las actividades de la Iglesia.
No puedo despedirme sin compartir sus luminosas palabras:
"...entendí que la Iglesia tiene un corazón y que este corazón está ardiendo en amor. Entendí que sólo el amor es el que impulsa a obrar a los miembros de la Iglesia y que, si faltase este amor, ni los apóstoles anunciarían ya el Evangelio, ni los mártires derramarían su sangre. Reconocí claramente y me convencí de que el amor encierra en sí todas las vocaciones, que el amor lo es todo, que abarca todos los tiempos y lugares, en una palabra, que el amor es eterno.
Entonces, llena de una alegría desbordante, exclamé:
“Oh, Jesús, amor mío, por fin he encontrado mi vocación: mi vocación es el amor. Sí, he hallado mi propio lugar en la Iglesia, y este lugar es el que tú me has señalado, Dios mío. En el corazón de la Iglesia, que es mi madre, yo seré el amor; de este modo lo seré todo y mi deseo se verá colmado”.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

lindas palabras para reflexionar y encontrar paz y tramquilidad ,sabiendo q tiene el don para brindar el amor a cada persona q necesita de alguien quien lo guie a encontrar a dios,le deseo lo mejor y q este dia sea siempre especial para usted ,mis mejores deseos para mi mejor amigo.de su amiga rosita

Carlos Alberto dijo...

Este mes de Octubre es en verdad un mes misionero, y todos hemos sido llamados a ser misioneros. Gracias por tu testimonio, P. Ambrogio, que anima a todos en el compromiso del anuncio del evangelio como fruto del amor.
Padre CARLOS